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Navidad para buscar la estrella

Nunca tuve una enfermedad seria y encaro la Navidad y el fin de año con un diagnóstico de ELA que cuesta no ya asimilar, sino creértelo. Por eso me acercaré al Niño Dios para aprender de la fragilidad del Omnipotente, del Niño desvalido y tan necesitado, para que la luz de la Navidad me ilumine y guíe. 

Estas semanas de enfermo inexperto llevan lecciones de tiempo lento, de no precipitarse, de interiorizar y recogerse. Pienso que son lecciones también para la Navidad. Tiempo de hablar y compartir, de ayudar y ser ayudado. De vivir al día y de atenerse al presente. Y al mismo tiempo, sin contradicción, querer soñar y planear.

Leo un adelanto del libro El Belén del Papa Francisco. Los personajes de la Navidad y también busco la Estrella que me ayude a decidir, a elegir, a caminar. Y para ver esa luz espero contemplar con asombro y admiración lo que Francisco destaca como lo infinitamente pequeño.

Será la Navidad de siempre, pero muy nueva, con brindis que serán de acción de gracias y de petición, intentando buscar esa luz que me ayude a saber qué misión me pide el Niño en estas circunstancias. Serán buenos ratos los que pase ante el Nacimiento, «la cátedra de Belén» decía san Josemaría, que hablaba del Niño como «mi Único, mi Todo».

Una Navidad sencilla y espero que centrada en lo principal, para llevar al Niño tantas ilusiones. No me pierdo el nacimiento de las Carboneras, en la madrileña plaza del Conde de Miranda, ni la cabalgata de Reyes, donde recojo más de un caramelo, admirado por tantas familias con sus escaleras para que los niños no se pierdan nada. Son días para rutas de belenes, como el de San Ginés, con su chocolate vecino, el de Santa Isabel y otros, llenos de cariño y creatividad.

 Espero volver a «pasear» por la plaza Mayor y la plaza de España rumbo a la Almudena, gozando con tanta gente que disfruta. Días de excursiones urbanas o cercanas, disfrutando de la familia y amigos. Pasaré las fiestas en familia, en el centro del Opus Dei donde vivo. Y aunque no podré entrenar para la sansilvestre vallecana, habrá tiempo para montar el Belén, leer y hacer fisioterapia. No faltarán los villancicos en la Nochebuena, como la preciosa nana vasca Aurtxo Polita, y pedir al Niño por la paz y el progreso para todos. Y a por 2024. 

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