«El camino de Dios nos lleva a aferrarnos cada vez más vitalmente al Señor Jesús, porque solo en comunión con Él encontraremos la plena comunión de unos con otros», afirma en un encuentro con los primados de esta confesión cristiana
El papa Francisco ha recibido este jueves a los primados de la comunión anglicana, reunidos en Roma. Ante el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, como cabeza visible, el Pontífice ha lanzado un llamamiento en favor de la unidad.
«El Señor nos llama a cada uno de nosotros a ser constructores de unidad y, aunque todavía no seamos uno, nuestra comunión imperfecta no debe impedirnos caminar juntos», ha agregado.
Así, Francisco ha insistido en que la perspectiva divina nunca es la de la división o la separación. «El camino de Dios nos lleva a aferrarnos cada vez más vitalmente al Señor Jesús, porque solo en comunión con Él encontraremos la plena comunión de unos con otros», ha explicado.
Con todo, ha defendido que el mundo «desgarrado» de hoy necesita a Cristo: «¿Qué podemos proponer ante todo esto, sino a Jesús, el Salvador? Darlo a conocer es nuestra misión. En la estela de lo que Pedro dijo al tullido a la puerta del templo, lo que debemos ofrecer a nuestros tiempos frágiles y necesitados no es plata y oro, sino a Cristo y el anuncio sorprendente de su Reino».
Finalmente, les ha agradecido que hayan querido celebrar su encuentro en Roma, teniendo en cuenta que el papel del obispo de Roma «sigue siendo un tema controvertido y divisivo entre los cristianos».
En este sentido, se ha presentado tomando la definición que Gregorio Magno envió a san Agustín, cuando envió a este último como misionero a Inglaterra: «El obispo de Roma es servidor de los servidores de Dios».








