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Vía crucis de ECCLESIA: «Pascua de la Vida»

En nuestra edición en papel del mes de abril, ofrecemos un recorrido meditativo por la Pasión de Cristo, con textos de Adrián de Prado Postigo, CMF, y las esculturas de Lirios Doménech. También se puede rezar en formato audio gracias a COPE

Como cada año, la revista ECCLESIA ofrece a su público y suscriptores un elaborado vía crucis en su edición de papel para meditar sobre la Semana Santa, Pasión y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. En esta ocasión, el vía crucis da título a la portada del número de abril: «Pascua de la Vida». Este ejercicio de piedad ofrece una profunda reflexión sobre el camino a la cruz del Mesías, e invita a los lectores a acompañar al Señor en su tránsito hacia la Pascua de la Vida.

Animamos a los fieles a adentrarse con Jesús en este camino tan personal y reconocer su paso definitivo entre nosotros, pidiendo además que ese tránsito de la cruz a la gloria se cumpla también en sus vidas y en la de todos aquellos que están sufriendo en estos momentos, y para los que el papa Francisco siempre tiene sentidas palabras.

En esta ocasión, el vía crucis para ECCLESIA se compone de los textos y reflexiones de Adrián de Prado Postigo, CMF, quien también ha realizado una selección de fragmentos bíblicos, poéticos y musicales para acompañar las meditaciones. Adrián de Prado es misionero claretiano, sacerdote y licenciado en diversas disciplinas, trabajando en la investigación y docencia universitarias.

Por su parte, las esculturas que lo ilustran son obra de Lirios Doménech Bardisa, escultora y pintora licenciada en Bellas Artes, cuyo trabajo se centra en el arte sacro. Las esculturas que ilustran la portada y páginas de ECCLESIA se encuentran expuestas en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores en Valencia y tienen una especial dedicatoria: para las familias que sufrieron la riada destructora del 29 de octubre de 2024.

Gracias a la colaboración con la Cadena COPE, el vía crucis también está disponible en formato audio. Escúchalo aquí.

A continuación, destacamos algunas de las frases de las meditaciones.

Primera estación: Jesús es condenado a muerte

«Tú eres la Vid verdadera.»

«De qué manera puede ser Dios un condenado a muerte».

Segunda estación: Jesús carga con la cruz

«No te arrolla la cruz, tú la adelantas».

«Encorvando tu cuerpo por amor, enderezas el mundo a tu medida».

Tercera estación: Jesús cae por primera vez

«Tú, que eres el Camino, no puedes avanzar».

«Tú abres calzadas en todas las bajezas: el hombre puede en ti andar por las alturas».

Cuarta estación: Jesús encuentra a María, su madre

«Eras Palabra y ella te escuchaba».

«¡También Hijo Tú fuiste, y es Tu casa mi propio corazón, a amarte hecho a través de la muerte que en sí siente!».

Quinta estación: Simón de Cirene ayuda al Señor a cargar con la cruz

«Fue el único cercano cuando no había otro».

«Que así vulnera el Diestro, y así elige —caprichos del deseo— y así aflige y así mueren de amor las criaturas».

Sexta estación: La Verónica enjuga el rostro de Jesús

«Un paño de mujer te ha dado anchura y te lleva consigo hacia otras sombras».

«Se imprimen en su centro tus rasgos de pasión. Y así los va aventando por los siglos».

Séptima estación: Jesús cae por segunda vez

«(…) te dirigen con furia al matadero, te tumban a empellones».

«Esa segunda vez es hija del pecado».

Octava estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén

«Hay que llorar la vida que uno pierde y no tanto el aliento que se nos arrebata».

«No os desciendan de la cruz sin hablarme y perdonarme».

Novena estación: Jesús cae por tercera vez

«La duda por el Padre que se te desdibuja te hace caer ahora. Es la más insidiosa y más letal»

«Los brazos extendidos a ras del precipicio, alargando el amor.»

Décima estación: Jesús es despojado de sus vestiduras

«Ellos te desvistieron y tú te descubriste».

«Tu cuerpo lacerado enseña sin disfraz nuestra belleza».

Undécima estación: Jesús es clavado en la cruz

«Tu grito en esta noche es un clamor de paz».

«Pero qué hermosos son los pies del enviado —pies clavados— que, sin poder correr, hacen volar la paz…».

Duodécima estación: Jesús muere en la cruz

«Perder aquí la vida es conquistarla; y darla, ganarla para otros».

«¡Oh vida de mi vida, Cristo santo!, ¿adónde voy de tu hermosura huyendo?».

Decimotercera estación: Jesús es bajado de la cruz

«Quisiera ser tu cuna una vez más, pero su carne es hoy sepulcro original».

«Aterrada de sí, como la Iglesia, pide al Padre que no te lleven lejos de sus manos, que no la lleven lejos de las tuyas».

Decimocuarta estación: Jesús es sepultado

«Estás aún más solo que cualquier muerto solo».

«De mil maneras abres postigos en tu cuerpo para que el humillado traspase por tu amor los atrios del misterio».

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