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Vicenta Rodríguez, secretaria de Escuelas Católicas de Valencia, tras la DANA: «Nos toca sanar, acompañar y cuidar»

Se muestra agradecida por tanta solidaridad y, especialmente, por la de otros colegios católicos, que han apadrinado a los más afectados

Hace unos días, Vicenta Rodríguez, secretaria de Escuelas Católicas de Valencia, recitaba en el Congreso de Escuelas Católicas los versos del himno de la Comunidad Valenciana. Un emotivo recuerdo a las víctimas y afectados y una llamada a la esperanza, a ponerse en pie, como dice la letra. Casualidades, Escuelas en pie es el lema que la organización que agrupa a la mayoría de colegios católicos de nuestro país ha lanzado para apoyar a los centros afectados.

Han pasado ya dos semanas de la tragedia. ¿Cómo se encuentran?
Te puedo contestar con dos palabras. En primer lugar, agradecidos por tanta solidaridad, por tanta generosidad, apoyo y ayuda. El corazón, además de roto, está agradecido. Y, en segundo, estamos esperanzados. Es muy bonito el lema que ha elegido Escuelas Católicas para la campaña en apoyo a los colegios afectados —Escuelas en pie— y nos da esperanza. Esperanza de saber que estamos en pie, en camino, que el mundo de la educación tiene que seguir. Además, estamos luchando para que todos los niños estén escolarizados y si no es en sus propios centros, se les acoja en otros. Es nuestro proyecto a corto plazo, dar cabida a todos los niños.

¿Cómo están los colegios que pertenecen a Escuelas Católicas de la zona?
Tenemos 14 colegios que, de alguna manera y en distinta dimensión, han sido afectados. Hay colegios donde el agua entró solo en el piso de abajo y ahí suelen estar las aulas de Infantil. Por tanto, quizá estos alumnos sean los más afectados y quienes sufran las consecuencias de no tener sus aulas y espacios. Es verdad que se han destruido muchos despachos, pero eso se irá poniendo en marcha poco a poco. También se han visto perjudicados los talleres de los centros de Formación Profesional. ¿Dónde aprenden ahora estos alumnos? Estamos pensando una solución con la Consejería de Educación. Quizá se pueda ampliar la estancia de la formación en empresas, pero es que algunas de ellas están destruidas. Tenemos que ver lo que podemos hacer para que no pierdan el curso.

¿Cuáles son las principales urgencias?
Hay que limpiar los centros, pero no solo eso; también desinfectarlos antes de que vuelvan los alumnos. Y va a llevar un tiempo. Esto nos preocupa bastante, porque la crisis tras la DANA es también sanitaria. En el tema del material, todo el mundo se está volcando. Hay apadrinamientos, en el que un colegio católico se ofrece para comprar el aula, el material de música… y también está el número de cuenta en el que se pueden aportar cantidades económicas. Pero lo urgente es ver cómo desinfectamos todo y garantizamos que los niños y los profesores puedan entrar sin riesgo para su salud. Y otro tema fundamental es la seguridad de los edificios, si su estructura está bien o no. La Consejería de Educación nos ha ofrecido asesoramiento, pero primero va a mirar sus centros. Entonces, el dinero va a ser muy necesario, porque habrá que contratar arquitectos especialistas para que analicen si las paredes aguantan y no se van a venir abajo en un tiempo.

Sobre la cuestión que comentaba de los apadrinamientos, ¿cómo han reaccionado los colegios católicos de alrededor?
Fenomenal. Hay colegios de Valencia o de Barcelona que ya han apadrinado a centros afectados. Hay una solidaridad de corazón a corazón, de persona a persona, más allá de lo administrativo y de la burocracia. Además, está el tema de las familias, porque hay muchas muy golpeadas. Tenemos alumnos acogidos en centros de Valencia que vivían en esas zonas y se han venido a vivir a la ciudad porque su casa está inundada. Esto nos plantea un desafío: cómo integrar a esos niños en el día a día —con las salidas culturales, festivales…— teniendo en cuenta el drama que han vivido. Toca un trabajo de acompañar, sanar y cuidar todos esos destrozos que ha hecho la DANA y que también ha tocado a los niños.

Citaba antes la campaña Escuelas en pie. ¿De qué se trata? ¿Cómo se concreta?
Están los apadrinamientos personalizados, de colegio a colegio, y ahí Escuelas Católicas ayuda a poner en contacto a unos con otros. Luego se ha abierto una cuenta para todo el dinero que vaya llegando y que servirá para pagar la desinfección, además de para los técnicos que evalúen las infraestructuras. Todavía está reciente el impacto de la tragedia, pero ¿qué haremos dentro de dos meses? ¿Qué haremos cuando llegue la Navidad? Si los niños afectados siguen en otros centros, habrá que evaluarles y ofrecerles que vivan la Navidad de la mejor manera. Tendremos que plantearnos qué hacemos con los festivales de Navidad. ¿Qué fiesta podemos preparar con los niños que han perdido sus casas, sus cosas e, incluso, a un ser querido? Esto va a ser duro. Tendremos que hablar con los psicólogos: ¿Qué es mejor, que hagamos el festival y le demos el sentido de resurrección y de esperanza o no?

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