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Una X con impacto

¿Es posible ayudar a sostener la labor de la Iglesia y contribuir al bien común a través de un trámite aparentemente tan frío como la declaración de la renta? Hasta el 30 de junio está abierta la campaña de presentación del IRPF, un trámite que muchos de los contribuyentes resuelven presentando directamente el borrador elaborado por Hacienda y disponible en la página web de la Agencia Tributaria. Sobre todo, si el resultado es favorable para el ciudadano, que —como es lógico— aspira a recibir lo antes posible el ingreso que le corresponde.

Fruto de esta automatización y del desconocimiento, 700.000 nuevos declarantes no marcaron en la última campaña ni la casilla de la Iglesia —la número 105— ni la de fines sociales, que figura justo a continuación. Ello a pesar de que se trata de una de las pocas cosas que podemos decidir sobre nuestros impuestos y que no tiene coste alguno, porque ni pagas más ni te devuelven menos. Cuando se deja en blanco la casilla de la Iglesia —lo mismo aplica para la de fines sociales— es el Estado el que decide dónde destinar esa pequeña parte de nuestros impuestos. En concreto, el 0,7 % de nuestra cuota íntegra de la declaración —un total del 1,4 % si se marcan las dos opciones—.

Desde 2007, con la entrada en vigor del nuevo sistema de asignación tributaria, que sigue vigente, la Iglesia católica no recibe un euro de los presupuestos generales del Estado, donde no dispone de ninguna partida.  Únicamente percibe para su sostenimiento lo que los contribuyentes deciden a través de su declaración de la renta, un examen anual para la institución y un ejercicio de democracia fiscal: si nadie marcara la casilla 105, la Iglesia recibiría cero euros por esta vía. 

Si bien las aportaciones voluntarias de los fieles constituyen la principal fuente de financiación de las instituciones eclesiales, la asignación tributaria supone alrededor del 21 % de media de los ingresos anuales de las diócesis españolas. Una cifra que aumenta exponencialmente en territorios de la España vaciada, ya que el dinero procedente de la X se reparte por todo el país con criterios de solidaridad aprobados por los Obispos para que los recursos lleguen a las zonas con menos posibilidades. 

En el año 2024, contando las declaraciones conjuntas, nueve millones de personas marcaron la casilla de la Iglesia en su declaración de la renta: se trata de la cifra más alta en términos absolutos de toda la historia del sistema. Sin embargo, el porcentaje de apoyos descendió hasta el 30,43 %, lo que refleja la necesidad de seguir haciendo pedagogía para que los contribuyentes sean conscientes de esta posibilidad y que, desde el conocimiento, puedan decidir con libertad. 

La asignación tributaria no es ningún privilegio, sino el desarrollo de los principios de colaboración del Estado con la Iglesia católica, cuya contribución al bien común desde su propia identidad le sitúa como un agente social de primer orden. Como refleja la última Memoria Anual de Actividades editada por la Conferencia Episcopal Española, la labor de la Iglesia impacta de forma directa en la generación de 2.375 millones de euros de PIB. Asimismo, por cada euro que gasta la Iglesia en el cumplimiento de su misión, se generan 1,65 euros en la economía española.

La vivencia de la fe no es algo abstracto o intangible, sino que se traduce en obras concretas. En este sentido, la campaña Xtantos 2025 refuerza el compromiso de una Iglesia de puertas abiertas que sale al encuentro de todas las personas, especialmente de aquellas que están lejos o que más lo necesitan. Bajo la premisa de que la Iglesia está cerca de ti, aunque no siempre la veas, se han organizado más de 60 rutas por todo el país con el objetivo de mostrar la realidad de las comunidades cristianas y el destino del dinero recibido gracias a la confianza de los contribuyentes. 

La experiencia de esta iniciativa, disponible en linea105xtantos.es, visibiliza cómo incluso personas no creyentes o críticas con la Iglesia cambian su visión cuando conocen de primera mano la realidad de su actividad y la casuística de la asignación tributaria. Lidia, Luis, Nuria, Sergio o Beatriz, participantes de la mencionada campaña, son un claro ejemplo de ello. Este año se sumarán a la familia Xtantos, conscientes de que en la casilla 105 de la declaración se marca una X con impacto en la vida de millones de personas. 

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