Los datos muestran una concentración estratégica en África, que acapara más de la mitad —el 52,26 %— de las ayudas, para un total de 900.750 euros canalizados a través de 99 proyectos
El pasado 6 de mayo, la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española autorizó una partida de 1.723.750 euros destinados a sufragar 184 proyectos pastorales en las regiones más vulnerables del planeta. Se trata del Fondo de Nueva Evangelización, una iniciativa fundada en 1997 y que opera bajo la premisa de que, parafraseando la Evangelii Gaudium, «la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento».
Esta «alegría» se traduce, en la práctica, en una red de financiación colaborativa que aglutina recursos del Fondo Común Interdiocesano, monasterios, congregaciones, Cáritas y Obra para la Cooperación Sacerdotal Hispano Americana (OCSHA), así como de donantes particulares.
África: el bastión de la infraestructura básica
El análisis de los datos revela una concentración estratégica en el continente africano, que acapara más de la mitad —el 52,26 %— de las ayudas, para un total de 900.750 euros canalizados a través de 99 proyectos. La inversión aquí es de carácter fundacional, pues casi la mitad del presupuesto global —un 49,63 %— se destina a «construcción y equipamiento», reflejando una necesidad acuciante de espacios físicos en los que acoger —y a veces proteger— a la comunidad.
En la República Democrática del Congo, por ejemplo, el fondo despliega una actividad frenética que abarca desde la rehabilitación de la parroquia de Yambuku hasta la instalación de paneles solares en el obispado de Kisangani. Esta apuesta por la autonomía energética se repite en Mali y Burkina Faso, donde la luz solar no es solo una opción ecológica, sino una necesidad para la supervivencia, que además está en sintonía con lo pastoral. Según ha señalado el Santo Padre León XIV: «Hace falta una conversión ecológica que permita el desarrollo de una ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales».
En Tanzania, el país con mayor número de intervenciones, el Fondo de Nueva Evangelización financia desde pozos de agua en la parroquia de Ivuna hasta la compra de vehículos para los departamentos de catequesis en Mahenge. Se materializa, así, la visión de una Iglesia que provee tanto del «pan de la palabra» como de agua potable.
América: formación, medios y resiliencia
Receptor del 32,46 % de los fondos —559.500 euros—, el continente americano presenta un perfil de ayuda más orientado a la formación y la comunicación. Mientras que Argentina destaca por su vanguardismo digital con la creación de podcasts para la formación de agentes de pastoral en Buenos Aires, en Bolivia se invierte en el fortalecimiento de las misiones indígenas t’simanes en Reyes.
El informe destaca asimismo la labor en zonas de crisis sistémica. En Haití, los fondos se dirigen a la reconstrucción de iglesias en Jérémie y Port-de-Paix, así como a sistemas de agua potable en Cap-Haïtien. Por su parte, en Venezuela, la ayuda se centra en la supervivencia institucional y la formación de futuros sacerdotes, con proyectos para cisternas en seminarios de Barcelona y la construcción de salones en Maturín.
Asia y Europa: la fe bajo presión
Con un 13,31 % del presupuesto, Asia recibe ayudas que son vitales para comunidades en minoría. En la India, sin ir más lejos, la inversión es ecléctica: desde un noviciado de clausura en Nalgonda hasta motocicletas para la pastoral en Ootacamund. Es reseñable asimismo el proyecto en Jerusalén, dotado con 25.000 euros para la formación de niños vulnerables, siendo uno de los expedientes individuales más elevados.
En la vieja Europa, la ayuda es quirúrgica pero simbólica. En Ucrania, el Fondo de Nueva Evangelización financia un vehículo para la escuela San Basilio, permitiendo la movilidad en un entorno condicionado por la guerra. En Bielorrusia y Finlandia, las ayudas se dirigen a la seguridad de los templos y la renovación de la catequesis nacional, respectivamente.
La logística de la misión: vehículos y formación
Un apartado que tampoco se puede obviar es el de la movilidad, ya que un 12,74 % del fondo —219.500 euros— se ha destinado a la adquisición de 23 vehículos. No se trata de un gasto superfluo; en las diócesis de Ecuador, Colombia o Ghana, un vehículo es la diferencia entre una comunidad atendida y una aislada. «Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad» solía afirmar el papa Francisco, y para esa «salida» la logística es indispensable.
Finalmente, la catequesis y formación consume el 21,07 % del presupuesto. En conclusión, el Fondo de Nueva Evangelización no es un mero instrumento contable, sino una herramienta geopolítica para la esperanza. Al auditar cada proyecto a través de una comisión asesora rigurosa, la Iglesia española garantiza que cada euro donado por los fieles se convierta en una piedra viva de una construcción católica de la fe.








