Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Apuntes sobre la oración: una preparación al Jubileo cara a cara con Dios

Iniciamos, de la mano del Dicasterio para la Evangelización y la BAC, una serie de textos sobre la necesidad de rezar, de pasar tiempo con Dios 

Con motivo del Año de la Oración promulgado por el Santo Padre para el presente 2024 en preparación del Jubileo, el Dicasterio para la Evangelización ha elaborado, en palabras de Francisco, «algunos breves textos que, en la sencillez de su lenguaje, ayudarán a entrar en las diversas dimensiones» de esta práctica tan fecunda para el alma. Estas gavillas se han recolectado y atado bajo el epígrafe general de Apuntes sobre la oración, y serán publicadas en nuestro país por la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) tras asumir «gustosamente» el encargo de la Conferencia Episcopal Española. 

La colección, de ocho volúmenes, está inspirada, según el Papa, en el ánimo de favorecer la «esperanza que el Jubileo 2025 quiere hacer resonar en este tiempo turbulento», poniendo en el centro la relación profunda con el Señor, a través de las múltiples formas de oración contempladas en la rica tradición católica.

El primer tomo de la colección —ya disponible en la colección Popular de la BAC— lleva la firma del cardenal Angelo Comastri, quien ha reunido una esmerada selección de textos, más un texto original para el prefacio, bajo el título Orar hoy, un desafío a superar. La obra cuenta asimismo con una introducción a cargo del papa Francisco.

En su prefacio, Comastri introduce la tesis de que se debe orar al Señor no en cuanto a cuestiones terrenales, sino pidiéndole que nos quite del corazón «la espuma de la maldad». El cardenal toma estas palabras de un personaje de la obra de Aleksander Sozhenitsyn para centrar el tema desde la periferia de la literatura. Posteriormente, la cuidada estructura del libro nos lleva desde algunas «referencias autorizadas sobre la necesidad de la oración», como santa Teresita de Lisieux o los poetas David María Turoldo y Domenico Giuliotti, hasta la muy venerable forma de dirigirse al Padre de san Francisco de Asís —«un santo hecho de oración»— y la madre Teresa de Calcuta —«solo una pobre monja que reza», como reconoció ante la sede de las Naciones Unidas—, pasando por ese primer paso del hombre hacia Dios a través de los Salmos y la forma como Jesús nos enseñó a rezar recogida en los Evangelios. Todo ello, jalonado con la guía e interpretación del autor de la composición.

«No existe oración cristiana si no se crea un contacto entre nuestra pobreza y la riqueza infinita de la caridad de Dios», escribe Comastri, al final del segundo capítulo. La obra se encuentra cuajada de reflexiones profundas y elocuentes sobre este «grito silencioso que sale del corazón», como Francisco define a la oración, una realidad no siempre fácil de atrapar por los conceptos, pues tantas definiciones y aproximaciones hay como hombres santos o meras personas de a pie que se inclinaron a esta relación y diálogo con el Señor.

«Sin embargo —resume el Pontífice—, ella se deja describir siempre y solo en la sencillez de quienes la viven». Con humildad y siguiendo las indicaciones del Maestro a través de sus páginas, pues nos advirtió sobre el exceso de palabras y «nos enseñó a preferir más bien el silencio y a confiarnos al Padre», como recuerda Francisco, llegaremos a esa certeza plena que verbaliza con exactitud la pluma del cardenal Comastri, «cuando la oración es verdadera, un río de amor entra en nuestro corazón y nos llenamos del Espíritu Santo, pues nos llenamos del amor de Dios». 

This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now