Durante los 16 días que se ha retirado a Castel Gandolfo, el Papa ha recibido al presidente de Ucrania, ha celebrado Misas públicas y ha mediado con el primer ministro israelí y el presidente de Palestina
El papa León XIV regresó ayer por la tarde a la Ciudad del Vaticano, tras poner punto final a una estancia de 16 días en las Villas Pontificias de Castel Gandolfo, según han informado los medios vaticanos. Este retorno se produce después de lo que el propio Pontífice ha descrito como unas intensas «vacaciones de trabajo», durante las cuales se ha mantenido en constante alerta y contacto con respecto a la actualidad mundial.
Durante su retiro en la residencia apostólica, ubicada a orillas del lago Albano, a unos 25 kilómetros de Roma, el Santo Padre ha aprovechado no solo para descansar y orar, sino que también ha cumplido con una apretada agenda de compromisos. Sin perder el hilo de la actualidad, al ser cuestionado por los periodistas sobre la trágica situación en Gaza, León XIV ha sido muy claro sobre la urgencia de «dejar las armas» y parar el «tráfico que hay detrás de cada guerra». En este sentido, subrayó que el comercio de armas a menudo convierte a las personas en «simples instrumentos sin valores» y recalcó la importancia de insistir en la «dignidad de cada ser humano», más allá de la religión que profese cada uno, pues «todos somos hijos de Dios, creados a imagen suya». Y dicho esto, añadió que «la voz de la Iglesia sigue siendo importante» en los pasos necesarios dentro de este esfuerzo por promover la paz.
Entre las actividades más destacadas de su tiempo en Castel Gandolfo —una estancia que le ha permitido «cambiar un poco de aires» y que transcurrió, asimismo, «muy bien»—, destaca la significativa reunión privada mantenida con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, el pasado 9 de julio. Este encuentro resulta más que notable, al ser la primera vez que un presidente extranjero era recibido por un Papa en esta residencia desde el pontificado de Benedicto XVI, y en él se abordaron tanto la situación humanitaria en Ucrania como el papel mediador de la Santa Sede.
Además, el Papa ha celebrado en el mencionado entorno Misas públicas, incluyendo una dedicada «al cuidado de la Creación» con una nueva liturgia aprobada, y el Ángelus, ante cientos de personas en la Plaza de la Libertad. Mantuvo también importantes conversaciones telefónicas sobre los conflictos en curso: el 18 de julio, con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, tras un ataque militar contra la Iglesia de la Sagrada Familia en Gaza, y el 21 de julio, con Mahmud Abás, presidente del Estado de Palestina, sobre los recientes acontecimientos en la Franja, además del crecimiento de la violencia en Cisjordania. Por último, el pasado 20 de julio, y como conmemoración del alunizaje de 1969, León XIV contempló el cielo desde los telescopios del Observatorio Vaticano y mantuvo una videoconferencia con su compatriota astronauta Buzz Aldrin.
Con su regreso a Roma, el Papa retoma de esta manera su agenda habitual, que incluirá reuniones con líderes de Estado en los próximos días. No obstante, su atención se centra ahora en los preparativos finales del Jubileo de los Jóvenes, el próximo gran evento del Año Santo 2025, que tendrá lugar en Roma del 28 de julio al 3 de agosto. Se espera la participación de cerca de un millón de jóvenes en diversos actos en la explanada de Tor Vergata.








