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11 F: Científicas y católicas de la Edad de Plata

Lo más granado de la feminidad intelectual de la Edad de Plata fueron mujeres católicas
fervientes que fueron obligadas a vivir un criptocatolicismo perfectamente asimilable al exilio
interior que en boca de Albert Boadella ha de asumir en la actualidad cualquiera que pretenda
obtener una subvención para echar a andar un acto cultural que se salga de lo políticamente
correcto o pensamiento único con base atea.

Lo primero que conviene recordar es que la mayor parte del primer tercio del siglo XX, período
que terminó recibiendo el nombre de Edad de Plata, transcurrió bajo la monarquía
parlamentaria confesional católica de Alfonso XIII, que ostentó el título que todavía hoy
disfruta Felipe VI de ‘Su Majestad Católica’, conferido en su momento a los Reyes Católicos,
únicos soberanos que lo siguen teniendo. Abundando en lo católico de la etapa, fue durante
ella que comenzaron las mujeres a ir a la universidad, a votar y a estar en el parlamento –nada
menos que durante la denominada dictadura de Primo de Rivera- siendo este período de
tiempo el que corresponde al desarrollo de los postulados del Regeneracionismo finisecular,
puesto en marcha por egregias figuras católicas practicantes tales como Lucas Mallada, Cajal,

Joaquín Costa, etc. A nivel institucional, surgió la Junta para Ampliación de Estudios e
Investigaciones Científicas, más de la mitad de cuyos vocales fundadores ya he demostrado
que también eran afines a la Iglesia Católica, no obstante que el discurso laicista con base atea
y acaso blanqueador del pasado frentepopulista de actuales posicionamientos políticos se
empeñe ad nauseam en atribuir tal éxito a la pequeña parte laicista que no atea del
Regeneracionismo conocida como Institución Libre de Enseñanza, cuyos más insignes
miembros partieron al exilio desde el Madrid del Frente Popular o fueron directamente
asesinados.

Pero volviendo al mundo de la mujer, que es el que se conmemora todos los 11 de febrero con
intención de ofrecer referentes científicos para niñas y mujeres, decir al respecto que las más
relevantes mujeres al frente de las instituciones hoy consideradas más progres de la época
fueron católicas convencidas, muchas de ellas de misa diaria, mujeres de las que ya hemos
hablado aquí en ECCLESIA tales como la esposa de Ramón Menéndez Pidal, María Goyri, la discípula de Ortega y Gasset, María Zambrano, la hermana de dicho filósofo, Rafaela Ortega y Gasset, Ernestina Champourcin, pero sobre todas ellas María de Maeztu cuyo hermano fue brutalmente asesinado por el ateísmo militante. Todas sufrieron el exilio interior, y salieron adelante viviendo el criptocatolicismo, para no ser rechazadas por el progresismo ateo de su época.

Una realidad eclesial que desarrolló su actividad durante la Edad de Plata y que hizo muchísimo en la época por la promoción de la mujer fue la Orden de las Teresianas, fundada por san Pedro Poveda mártir. La primera catedrática universitaria de la España contemporánea fue la teresiana Angeles Galino. Otras teresianas tan importantes como perfectamente desconocidas fueron las químicas Ana María López Díaz Otazu y María Gómez Astudillo , la pedagoga Julia Ochoa Vicente quien junto con la también teresiana médico Emma Suárez encontró el cadáver de Pedro Poveda en el Cementerio de la Almudena en La Elipa.

Fueron muchas las católicas practicantes que, formadas durante la Edad de Plata, terminaron
incorporándose al CSIC y desarrollando allí su actividad, incluídas algunas de las teresianas
mencionadas con anterioridad. Tal es el caso de Pilar de la Cierva , o Guadalupe Ortiz de Landázuri, ambas del Opus Dei, Maria Josefa Molera Mayo. Laura Iglesias , del Camino Neocatecumenal,

Gabriela Morreale , primera científica del CSIC, o la recientemente fallecida y centenaria Juana Bellanato … y otras tantas que aparecen en mi obra ‘100 CATOLÍCAS Y CIENTÍFICAS ESPAÑOLAS’
recientemente presentada en televisión

La práctica totalidad de las más insignes mujeres de la Edad de Plata de la ciencia española, así
como aquellas que se formaron durante ella y luego desarrollaron su actividad científica en el
CSIC fueron piadosas católicas de las cuales o bien no habla el discurso laicista, o bien habla
eliminando atisbo alguno a su condición de católicas, promoviendo así un discurso
fuertemente sesgado desde el punto de vista ideológico, con base atea, y no científico, pues
no habla de toda la realidad. Y para muestra final el caso de Luisa María Frías brutalmente
asesinada en 1936 siendo catedrática de universidad: que Dios perdone a sus asesinos

Feliz 11F de 2026, día de la Virgen de Lourdes!

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